Libro Bíblico: Salmos

  • Sal 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10ac (R.: 7b)

    R. Aclamad la gloria y el poder del Señor.

    Cantad al Señor un cántico nuevo,
    cantad al Señor, toda la tierra.
    Contad a los pueblos su gloria,
    sus maravillas a todas las naciones. R.

    Porque es grande el Señor,
    y muy digno de alabanza,
    más temible que todos los dioses.
    Pues los dioses de los gentiles no son nada,
    mientras que el Señor ha hecho el cielo. R.

    Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
    aclamad la gloria y el poder del Señor;
    aclamad la gloria del nombre del Señor,
    entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. R.

    Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
    tiemble en su presencia la tierra toda.
    Decid a los pueblos: «El Señor es rey:
    él gobierna a los pueblos rectamente». R.

  • Sal 22

    R. Habitaré en la casa del Señor
    por años sin término.

    El Señor es mi pastor, nada me falta:
    en verdes praderas me hace recostar;
    me conduce hacia fuentes tranquilas
    y repara mis fuerzas. R.

    Me guía por el sendero justo,
    por el honor de su nombre.
    Aunque camine por cañadas oscuras,
    nada temo, porque tú vas conmigo:
    tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

    Preparas una mesa ante mí,
    enfrente de mis enemigos;
    me unges la cabeza con perfume,
    y mi copa rebosa. R.

    Tu bondad y tu misericordia me acompañan
    todos los días de mi vida,
    y habitaré en la casa del Señor
    por años sin término. R.